9.10.09

OTOÑO DE ARTE


De este otoño pródigo en exposiciones y actividades relacionadas con el mundo del arte (“El siglo del jazz” y Docúpolis en el CCCB, Maurice Vlaminck en el Caixaforum, “Modernologies” en el MACBA, etc. etc.) destaco estas dos visitas más reducidas pero que me gustaron especialmente:

Galería Ferran Cano, Pl. Duc de Medinaceli, 6 (dentro del “Tardorart”, otoño del arte celebrado conjuntamente por diversas galerías barcelonesas).
Fotos del artista mallorquín Joan Sastre (“Dime con qué andas”). Fotos de gran formato de diversas personas, cada una con su coche. El local de la galería, un antiguo sótano con bóvedas de ladrillo y multitud de arcos, es realmente bonito. El autor, amabilísimo, nos estuvo explicando el proceso de realización de todas aquellas fotos. Nos ofrecieron un vermut, nos regalaron un precioso catálogo de otra serie de fotos del mismo autor, “Caragols”, con desnudos sobre los que pasean unos caracoles... La exposición es muy recomendable (dura hasta el 6 de noviembre).

Centre d'Art Santa Mónica, Rambla 7:
“Freqüències” de Eugènia Balcells (hasta el 29 de noviembre). Tres instalaciones con la luz y el color como elemento fundamental, de una belleza extraordinaria. Un pasillo de color y espejos que es como introducirse en el interior de un caleidoscopio, una sala oscura donde, sobre unos lienzos que giran sin parar, se proyectan fragmentos de películas y documentales, con una combinación de imagen, color y música absolutamente sugerentes... Se pasaría uno todo el día allí dentro...

21.9.09

ELLOS Y ELLAS

La sala de conciertos era pequeña, había gente, pero se podía ver la actuación con comodidad. La pareja era un poco discordante: él bastante alto, muy fornido, con unos brazos musculosos que resaltaba una camiseta ceñida, tatuajes, la cabeza rapada y unos rasgos fuertes y marcados, muy masculino, hasta un poco amenazador, con sus manos grandes y su aspecto de “duro”. Ella en cambio era menuda, morena, delgada, apenas le llegaba a él al hombro...

En un momento del concierto él no la vio a su lado y la buscó con la vista: la chica, cansada o quizá algo indispuesta, se había retirado hacia atrás y se había sentado en el suelo al fondo, apoyada en una pared. El gesto preocupado de él al buscarla, cómo corrió hacia ella, cómo se agachó a su lado, la delicadeza con que le tocó la cara y le habló, todo en la actitud de aquel gigantón temible hablaba del cuidado y del temor por su chica.

Pensé en cómo nos aman ellos, los hombres que sí aman a las mujeres, lo tierno que resulta su amor por nosotras, ese temor a que nos pase algo, esa solicitud, esa contención que deben poner en todos sus gestos, ese cariño con el que se acercan a nosotras y colocan a nuestros pies sus cuerpos duros y a veces hasta algo amenazadores y se someten al frágil dogal de nuestras manos y a nuestra necesidad de cambiar las cortinas y buscar lámparas para el salón, esa sabia servidumbre del sexo que nos hace tan compatibles, siendo tan distintos...

Fotograma de Guys and Dolls de Joseph L. Mankiewicz (1955) (Marlon Brando y Jean Simmons en un cabaret de La Habana)

9.9.09

INSOMNIO

La noche es interminable. Hay tiempo. Se amontonan los resplandores fluorescentes del minutero, pero cuando queremos alzar las copas rebosantes de los párpados y brindar por el amanecer aún es pronto, nos indica la leve rendija de luz que aún hay tiempo, que se nos ha permitido saborear el amargo cacao del duermevela un poco más. Durante horas, el sueño merodeó en torno sin decidirse a entrar. Una a una las horas se deslizaron a gatas por el túnel alambicado del insomnio. En las retinas anidaba una imagen que la mente quería empujar al precipicio del olvido, pero el cálido abrazo de la sábana era un lienzo acogedor donde se pintaba ese rostro anegado en murmullos incomprensibles e indefinibles formas. Desfile cruel, los soldados del recuerdo marcaban un compás impío, como páginas arrancadas a libros antiguos: cada palabra es un lazo de seda más, una gota de agua más, otra vuelta de tuerca. De momento no vienen los monstruos con sus deformes miembros a espantar el sueño y alojarse en nuestra vigilia poblada de fantasmas. No, ahora no hay motivo. Es sólo un exceso de recuerdos, un exceso de tiempo, porque la noche no acaba nunca...

Tiziano, "Venus de Urbino", 1538 (fragmento)

25.8.09

LA REPÚBLICA DE LA CONCIENCIA

















Cuando aterricé en la república de la conciencia
todo quedó en silencio al detenerse los motores
y se oyó un zarapito arriba, muy por encima de la pista de aterrizaje.

En inmigración, un funcionario muy viejo
que sacó una cartera de su chaqueta tejida a mano,
me enseñó una foto de mi abuelo.

La mujer de la aduana me pidió que declarara
las palabras de los antiguos remedios y ensalmos
para curar la mudez y evitar el mal de ojo.

No había mozos. Ni intérpretes. Ni taxi.
Tú debías llevar tus propios bultos y muy pronto
los síntomas de tus solapados privilegios desaparecían.

Seamus Heaney, "Desde la república de la conciencia", de La linterna del espino (1987) (La traducción es mía).
Imre Kinszki, Sin título (El puente y la niebla), (c. 1930)

12.8.09

SI TU, SI YO

















si yo Te amo
(se adensan
mundos habitados por errantes
severas lucientes hadas

si tú me
amas) distancia es mente delicadamente
encendida de gnomos incontables
Del total sueño

si nos amamos uno (con timidez)
a otro, lo que nubes hacen o Silenciosas
Flores raya en belleza
menor a nuestro aliento


Poema de e.e.cummings, traducción de Alfonso Canales

6.8.09

FELICIDAD PORTÁTIL











Risas etílicas pasan junto a mi ventana incesantemente. Pasan y hablan los trasnochadores, y sus voces estridentes cuentan una historia de felicidad falsa y atolondrada, felicidad momentánea de vaso y botella. Esa felicidad portátil, sin embargo, ese atisbo de paraíso entre dos charcos y una vejiga oprimida, puede bastar a veces. ¿Por qué no? ¿Por qué va a ser menos legítima esa felicidad que la de otros que se creen seguros, que se creen normales? ¿Por qué va a ser menos legítima que otras felicidades algo rancias de jersey de cachemir y pantufla, esa felicidad de televisor de plasma, de roscón de Reyes, de coche nuevo, de tarta nupcial, de decoración de todo a cien, de viernes por la tarde, de fin de hipoteca, de café con leche y pastas, de álbum familiar, de balance de resultados, de órgano y catedral, de restaurante con camareros de pajarita, de salida de la peluquería, de perro meneando el rabo, de gato ronroneando, de toda la vida...?

Sonia Delaunay, Le Bal Bullier, 1913.

30.7.09

HAIKI DE FORMENTERA (Y 4)



Sube la luna
y se queda colgada
detrás del pino











(Cada noche se escondía un astro como una bola roja tras la punta de la Gavina y la gente se reunía en el Mirador de la Mola para verlo morir (sólo por un día) envuelto en un sudario morado, naranja y amarillo, con el estanque de plata del mar a sus pies y los negros recovecos de la costa donde viven las medusas enmarcando las estelas de los barquitos.

Cada noche salía un planeta disparado hacia el cielo desde la punta de Sa Creu, en la Ensenada de la Tramontana, y en su trayectoria vertical ascendente se iba volviendo más luminoso, más blanco, como una señal equívoca, un faro en la negritud del cielo.

Cada día un satélite empezaba su recorrido celeste mucho antes de que la luz se hubiese apagado y hubieran aparecido las estrellas, blanco, algo achatado por un lado, cada día más redondo y más perfecto.)

29.7.09

HAIKI DE FORMENTERA (3)





El cormorán
se lavaba las alas
entre las olas










(Animales molestos: medusas, mosquitos.

Animales indefensos: un pajarillo caído del nido.

Animales curiosos: lirones, lagartijas.

Animales con nombre: el gato de Klaus, el gatito negro del Còdol Foradat.

Animales alados: los gorriones que piaban sin cesar, las gaviotas que hablaban entre sí en pleno vuelo, el cormorán que se bañaba en el mar.)

28.7.09

HAIKI DE FORMENTERA (2)




En la piscina
música veraniega:
una cigarra.














(Junto a la piscina crecía un almendro, dos sabinas, y por encima de la tapia que la separaba de la casa asomaban las flores de un rosa estallante de una enorme azalea, junto al tejado con sus tejas onduladas. Allí sólo se oía el runrún del motor de la piscina que renovaba el agua, las cigarras aposentadas en las sabinas con su matraca incesante, el agua de la piscina que chapoteaba contra los baldosines azules, donde morían algunas avispas, el ladrido de algún perro de otra casita blanca en las inmediaciones, el motor de algún coche, algunas risas, algunas voces lejanas que venían de la casa Laxmi, o de la Casa Nueva, o de la casa Loma).

26.7.09

HAIKI DE FORMENTERA (1)



Acantilados
donde viven las olas
y las medusas











(La casa blanca estaba en lo alto del acantilado, en una calle cuidadosamente trazada donde se alineaban los perfectos jardines, todos de cara al mar. El mar era azul, tranquilo y bello. De vez en cuando pasaba un barquito pequeño con una vela blanca. La brisa agitaba las ramas del pino y la palmera y aventaba el perfume humilde del romero.

Bajando hacia las rocas el azul prístino del mar quedaba algo empañado y se veía que no era tan perfecto, porque en la zona rocosa entre tierra y mar se escondían algunos peligros pequeños: erizos, medusas, apenas un mal rato, un feo inconveniente, no una amenaza para la vida, desde luego, pero la perfección ya se había roto).